¡Hola! Soy Rosa Delia Cabrera y soy la creadora de Pequeinados.
Si hecho la vista atrás a no hace más de dos años, nunca hubiera pensado que estaría ahora mismo escribiendo estas palabras.
La idea original de crear esta web vino de la necesidad de buscar una solución para evitar que mis niñas pillaran los tan temidos “piojos”. La mayor de mis hijas era bastante propensa a cogerlos. Le hacía una coleta, y la mayoría de las veces aparecía sin ella, se le caía, se la quitaba…. en fin, que los bichitos no aparecieron una sola vez, sino hasta 3 y 4 veces.
Yo nunca había tenido la oportunidad de peinar a una niña y mis conocimientos en trenzas eran muy pobres. Sabía hacer la trenza de 3 cabos y más o menos la de 3 cabos de raíz. Y ahí quedaba todo.
Así que un día se me ocurrió hacerle un peinado con un par de trenzas y luego recogerlas en una coleta. Ese día volvió con el pelo recogido. Por lo tanto volví a repetir la jugada, cambiando un poco el peinado, y volvió a venir con el pelo recogido.
En el cole le decían lo guapa que estaba y a ella eso le hacía sentirse bien.
¡Había encontrado la solución!
Un día a mi hermano se le ocurrió sacarle una foto para que viera lo guapa que estaba, y ella se quedó encantada. Así que todas las mañanas antes de ir al cole le sacaba una foto, ella se veía y se iba al cole tan contenta.
Al mismo tiempo me encontraba en un momento de mi vida de mucho estrés en el trabajo y ya no disfrutaba con él, solo pensaba en aprender nuevos peinados y buscar la manera de enseñárselo a las madres.
Así que dejé mi trabajo de contabilidad en el que llevaba 10 años, comencé a estudiar peluquería y he corroborado que me encanta este mundo.
Mi historia
Estudié la carrera de Diplomatura en Ciencias Empresariales y llevaba 10 años trabajando de contable, me gustaba mi trabajo y disfrutaba con él. Me casé, y ahora soy madre de dos hijas maravillosas, que han cambiado mi vida.
La idea original de crear esta web vino de la necesidad de buscar una solución para evitar que mis niñas pillaran los tan temidos “piojos”. La mayor de mis hijas era bastante propensa a cogerlos. Le hacía una coleta, y la mayoría de las veces aparecía sin ella, se le caía, se la quitaba…. en fin, que los bichitos no aparecieron una sola vez, sino hasta 3 y 4 veces.
Yo nunca había tenido la oportunidad de peinar a una niña y mis conocimientos en trenzas eran muy pobres. Sabía hacer la trenza de 3 cabos y más o menos la de 3 cabos de raíz. Y ahí quedaba todo.
Así que un día se me ocurrió hacerle un peinado con un par de trenzas y luego recogerlas en una coleta. Ese día volvió con el pelo recogido. Por lo tanto volví a repetir la jugada, cambiando un poco el peinado, y volvió a venir con el pelo recogido.
En el cole le decían lo guapa que estaba y a ella eso le hacía sentirse bien.
¡Había encontrado la solución!
Un día a mi hermano se le ocurrió sacarle una foto para que viera lo guapa que estaba, y ella se quedó encantada. Así que todas las mañanas antes de ir al cole le sacaba una foto, ella se veía y se iba al cole tan contenta.
Mi presente
El cambio en mi vida comenzó cuando me di cuenta de cuánto disfrutaba de ese ratito mañanero con mi hija. El tiempo se paraba, el estrés desaparecía. Era nuestro momento sagrado. Pero eso no esto todo… Me di cuenta de que era feliz peinando. Así que fui poco a poco buscando información para aprender técnicas nuevas y aplicarlas cada mañana. Me abrí una cuenta en Instagram y comencé a publicar las fotos que les hacía a mis hijas. Ya en este punto mi hija la pequeña había empezado a ir al colegio. Noté que peinarlas me relajaba y me dije: “quiero que otras madres disfruten con sus hijas como lo hago yo”, “quiero enseñarles”
Al mismo tiempo me encontraba en un momento de mi vida de mucho estrés en el trabajo y ya no disfrutaba con él, solo pensaba en aprender nuevos peinados y buscar la manera de enseñárselo a las madres.
Así que dejé mi trabajo de contabilidad en el que llevaba 10 años, comencé a estudiar peluquería y he corroborado que me encanta este mundo.
